Capítulo Psiquiatría Infantil

Para iniciar la reseña del Capítulo de Psiquiatría Infantil (CPI), es indispensable repasar someramente algo de la historia de la psiquiatría infantil en Colombia, cuyo inicio se remonta a la década de los años treinta del siglo XX, con la llegada a Medellín del Dr. Eduardo Vasco, quien fuera el primer psiquiatra infantil en ejercicio en Colombia, formado por Piaget y Claparéde; para la década de los sesenta del siglo pasado, llegaron a Bogotá psiquiatras infantiles que tendrían un importante papel para la historia de la psiquiatría infantil y del adolescente colombiana, formados por fuera del país.

Para mencionar pioneros de la psiquiatría infantil en Bogotá de la década de los sesenta, como el Dr. Guillermo Correal, Eduardo López (sin estudios formales de psiquiatría infantil) y Francisco Cobos, quienes con su trayectoria asistencial hospitalaria y docente, abonaron el terreno para esta especialidad; posteriormente a Medellín regresan de los Doctores Jaime Barona, Ricardo José Toro y Luis Eduardo Yepes, a Cali retornó el Dr. Libardo Bravo, con los que se fue fortaleciendo aún más la praxis de la salud mental infantojuvenil, para ese epoca, en Manizales ya ejercía el Dr. Jaime Jaramillo, todos y cada uno visibilizando y discriminando el ejercicio de la sub especialidad. A finales de la década de los años setenta retornan al país el Dr. Eduardo Jones y el Dr. Germán Puerta, quienes continuaron abriendo camino en la práctica médico-psiquiátrica, así como a nivel gremial y docente de esta segunda especialidad de niños y adolescentes en Colombia. En la década de los ochenta hacen su arribo los doctores Roberto Chaskel, Rafael Vásquez (QEPD), Álvaro Franco y Rodrigo Muñoz, más tarde los Doctores Luis Ramírez, Javier Aulí y Germán Casas entre otros, también formados en otros países. Todos ellos estuvieron ligados a la en ese entonces Sociedad Colombiana de Psiquiatría (SCP) actualmente Asociación Colombiana de Psiquiatría (ACP) y a su Revista, y con una participación muy activa en la misión de la Asociación, algunos fueron presidentes, integrantes de la Junta Directiva y editores de la revista, su quehacer y su transcurrir académico, derivaron en el fortalecimiento del Subcomité de Psiquiatría Infantil y del Adolescente dentro de la ACP, existencia de este subcomité que se documenta cincuenta años atrás. La vinculación de estos asociados a diferentes instituciones, universidades y hospitales, y frente a la necesidad sentida de formar a nivel local más psiquiatras de niños y adolescentes, para poder responder a las demandas en salud mental de los menores en Colombia, los llevo a iniciar las primeras escuelas de postgrado de psiquiatría infantil y del adolescente en el país, en la Universidad El Bosque y Universidad Javeriana y más recientemente en la Universidad de Antioquia, segunda especialidad de la psiquiatría, que cuenta con el registro calificado del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES) del Ministerio de Educación Nacional, lo que ha permitido la formación y certificación de nuevos segundos especialistas de alta calidad, actualmente más de cien psiquiatras infantiles y del adolescente formados en Colombia.

El Subcomité de Psiquiatría Infantil y del Adolescente nació dentro de la SCP subordinado al comité científico, sin que por esto no gozara de una autonomía funcional, que se tradujo en un trabajo continuado, principalmente académico y social, plasmado desde hace más de veintitrés años en la presentación ininterrumpida de los casos clínicos académicos mensuales de psiquiatría infantil, los primeros martes de cada mes, la realización de los cursos precongreso de psiquiatría infantil, en el marco del congreso anual de la actual ACP, dirigidos especialmente para la comunidad y los profesores, la realización de jornadas académicas de actualización en salud mental infantil, en diferentes y recónditas regiones de Colombia, es muy importante mencionar la producción de múltiples artículos científicos sobre salud mental infantil, publicados en revistas nacionales e internacionales y la publicación de algunos libros de psiquiatría infantil con autores colombianos, así como el asesoramiento con la experticia a diferentes entes como los Ministerios de Salud y Educación, ICBF y IETS entre otras actividades. Estas labores no descuidaban lo gremial y asociativo, y el número de miembros activos ha ido creciendo progresivamente; estas y otras actividades de los psiquiatras infantiles han generado el reconocimiento y posicionamiento de este gremio específico, dentro y fuera de la ACP y en el ámbito académico, médico y científico.

Siempre fue el deseo de los miembros fundadores del Subcomité de Psiquiatría Infantil, consolidarse como un ente colectivo, asociativo con mayor fuerza y presencia dentro de la ACP, que permitiera mayor maniobrabilidad gremial, académica y social, para lo cual se trabajó juiciosa, continua y arduamente, proceso que se llevó a feliz término, en plena ocurrencia de la pandemia por Covid 19, por la que nos vimos azotados en los dos años anteriores.

El Capítulo de Psiquiatría Infantil (CPI) de la ACP nace por mandato en votación contundente de la asamblea ordinaria de ACP, en octubre de 2020, luego de varias deliberaciones y discusiones al interior de la ACP y de un largo e histórico proceso, consolidado y reconocido por el ente que le precedió, el otrora Subcomité de Psiquiatría Infantil, que fue absorbido por la creación del CPI de la ACP, cuyos estatutos fueron aprobados, en conjunto con la reforma estatutaria general en octubre de 2021, dichos estatutos reglamentaron la conformación de la primera junta directiva del CPI de la ACP, cuyo presidente tiene un asiento permanente en la junta directiva de la ACP.

Los retos actuales del CPI de la ACP, como ente rector académico de la salud mental infantil en Colombia son muy amplios, diversos y complejos. Fenómenos como el postconflicto, la postpandemia y sus directas repercusiones sociales y económicas, han generado un aumento desbordado de los trastornos y problemas psicosociales y de salud mental en toda la población, y los niños, niñas y adolescentes (NNA), fueron de los grupos etarios más altamente impactados por el confinamiento y los cambios en las dinámicas sociales, educativas y familiares, incrementándose la aparición de nuevas situaciones en salud mental y empeorándose las ya existentes. Para enumerar algunas: déficit de atención e hiperactividad, trastornos de conducta, ansiedad, depresión, intentos de suicidio, suicidio consumado, matoneo escolar (bullying), autolesiones por cortes (cutting), maltrato, abuso sexual, violencia intrafamiliar, bajo rendimiento escolar, abandono escolar, fugas de casa y consumo sustancias psicoactivas.

Actualmente varios hospitales y clínicas, públicos y privados, cuentan con unidades de hospitalización en salud mental, clínica diurna y consulta externa, exclusivas para menores de edad, que son liderados y manejados por psiquiatras infantiles y de adolescentes, que han cumplido con todos los requisitos académicos y exigencias legales, para estar debidamente certificados en el Registro del Talento Humano en Salud (RETHUS), delegado al Colegio Médico Colombiano por el Ministerio de Salud, y que permiten la verificación en línea de todos los profesionales, esto para mayor seguridad y confianza, en que la atención sea realizada por el profesional más competente y formalmente reconocido; otra de las tareas como CPI, es velar y ser garantes para que esta reglamentación y normatividad sea cumplida a cabalidad por los diferentes administradores y prestadores de servicios de salud.

El CPI de la ACP como ente rector académico de los temas de psiquiatría y salud mental de NNA, integrante de las sociedades científicas colombianas, es el llamado a liderar, coordinar y ejecutar, las acciones necesarias que se demandan en este momento histórico, que son urgentes y deben ser prontas, que inician con la revisión y actualización de políticas públicas en salud mental, especialmente para NNA, que contemplen la promoción y prevención, pero que también respondan efectivamente a las exigencias de tratamiento y rehabilitación, con una atención y prestación de excelente calidad y con calidez, y buscando la universalidad en la cobertura, con las alianzas y acuerdos intersectoriales como son el sector educativo, el ICBF y todos los actores involucrados con los NNA.

El desafío es muy grande, pero la capacidad del CPI de la ACP también, y estamos ahora más que nunca, dispuestos, preparados y en la capacidad de liderar estos procesos, para cumplir con nuestra responsabilidad histórica, ética, social y profesional. 

Junta Directiva CPI de la ACP.